Las artes marciales contienen la herencia cultural de pueblos que datan de la antigua Persia, China e India, pasando por la unificación de China y la expasnión de Japón, hasta nuestros días; tiempo en el cual las diferentes culturas han aportado métodos, técnicas y ejercicios para el perfeccionamiento del cuerpo, de la mente y del espíritu. Ya son casi 5000 años de tradiciones acumuladas que nos brindan al paso del siglo XXI un conjunto consistente de técnicas que implican beneficios indiscutibles tanto al individuo como a la sociedad.

La humanidad ha presenciado un cambio sin referentes en los recientes 60 años, en los cuales, por ejemplo, la acelerada facilidad de acceso a la información por cambios tecnológicos ha influenciado la pérdida del valor de la paciencia y la perseverancia, cuyas aplicaciones en la vida diaria tienen viegentes beneficios sociales, tanto individuales como colectivos. El cambio cultural hace que las generaciones recientes no hayan probado el elavado y sostenible logro por medio de la paciencia que requiere pulir la mente por medio de una práctica constante, ya sea en el estudio, en los negocios, en el deporte o en el arte marcial. Los artesanos parecen asunto del pasado, obsoletos en su contexto y en su valor, olvidamos de ellos que cada acción realizada en cada respiración, logran la transformación en un material de manera permanente, de la misma forma que cada pensamiento nuestro -realizado de manera conciente- trasnforma rasgo a rasgo nuestro caracter logrando de nosostros una pieza sólida y duradera.

Dedicada esta publicación a los hermanos marciales, a los amantes del arte marcial, a los alumnos del ayer, de hoy y del mañana, en busca de recorrer el camino próspero, el DO.